Loop

Desperté en una isla junto a ti, tu mirada y la mía eran iguales, no comprendíamos que hacíamos allí. Tumbados en la arena, nuestras almas estaban transparentes, y mientras veía tus ojos no preguntaba porque despertaba allí, sino «¿Porqué ella?». Me hablaste, y cuando notaste mi desnudes no te avergonzaste, solo sonreiste… Pasaron unos minutos en silencio, y tu mano me tocó, era evidente serías tú quien rompería el hielo, siempre lo hiciste. «¿Sabes dónde estamos?», la verdad, no tenía ni idea, y no era algo que me importara, estaba tan cerrado en el pensamiento que era las primera vez que te veía desde que te disculparas por robarte mi alma que nada más notaba. «Anoche estaba en mi cama, y desperté en esta playa contigo… ¿Cómo?»… Y tus ojos no reflejaban miedo, sino curiosidad, esa misma astucia exploradora que me hizo amarte, y que llevo a que me abandonaras cuando te llegué a necesitar. «¿No estás asustada?», te pregunté, y tomaste mi mano y la colocaste en tu corazón, llevándome a notar por primera vez tu desnudes, y mis ojos se perdieron en los tuyos. «¿Cómo, si por primera vez en años vuelvo a ver tu alma?», y tu respuesta me atrapó. Me alejé asustado, temí quedarme atrapado en tu recuerdo y traicionar a mi alma, dañar a la mujer que amaba por perderme en tu recuerdo, y tú sonreiste «¿la encontraste?», y tú perspicacia no tenía límites, me veías por completo, y de nuevo lo notaba. Puse mi mano libre en tu nuca, y nuestros ojos se cerraron, mis recuerdos de ella fluyeron por mi mente y al abrirlos hablaste «es preciosa, la historia de ustedes es hermosa». Una lágrima corría en mi mejilla, «pero no eres tú», y tú simplemente reíste a carcajadas, con esa estridente risa que siempre me desconcertaba… «Yo nunca fui como ella, te amo, pero no soy alguien que quieras cerca, ya te lo dije. Te abandoné, dejé que el egoísmo ganará». Y entonces me besaste, colocaste tu mano en mi nuca mientras lo hacías y tu visión de nuestra historia fluyó en mi mente, y entonces lo supe, siempre lo supiste… Tu no eres de ahora, eres del mañana, tu amas, porque amas a quien viene de mi, conociste a mi hija y para ti fue tu hermana, y tras su muerte quisiste ir al inicio, y estar siempre con ella… Y en su cercanía y tú conocimiento de ti, me perdí.

Han pasado veinte años de ello, Vera falleció esta mañana, y he dedicado mi vida a disfrutarla y a disfrutarte a ti, eres una mujer excepcional que me regaló saber de mi hija y del tiempo breve que tendría con ella. Y me diste con eso el mejor regalo… El amor de mi vida jamás lo supo, y yo preparé esto para ti. Aquí están nuestros recuerdos, nuestra conversación de esa noche y las claves para que ocurra, tu futuro está en mi ayer, amarás de nuevo lejos de mi. Y yo recordaré cuánto me hiciste feliz.

Cuentos patéticos

Goran Y. Lausic King View All →

Profesor de Historia y Ciencias Sociales, egresado el 2008, Magister en Historia. Con un gusto y una formación literaria que se remonta a 1998, año en que desarrollé mi primera novela no publicada, y que no publicaré jamás (no está en condiciones).
Mi primera novel publicada fue A diez pasos a la oscuridad, publicada en Amazon, y me encuentro en etapa de diseño de portada para Página en blanco, mi segunda novela. Mientras escribo historia, novelas y demases, divulgo mi trabajo corto (cuentos y poemas, principalmente), por medio de este espacio en la web.

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