Carta a un amor patético

Encendí el computador una tarde en Santiago, acababa de llegar desde Punta Arenas al día siguiente, habiendo tenido una fuerte discusión con quien era mi vida en el momento, y en MSN te vi conectada; “Fix you” decía tu estado, mientras que precisamente esa canción de Coldplay yo escuchaba, y suspiré, recordé por un instante nuestra posibilidad perdida y añoré esos grandes entendimientos que teníamos que se diferenciaban por completo por la absoluta falta de acuerdos que se habían generado en la relación que el día anterior estaba acabando. Añoré, suspiré, e incluso lloré en un segundo que pareció una hora, hasta que de pronto la pantalla me anunciaba que me hablabas, y me contabas que habías llegado a Santiago hace unos días; te contesté que yo había llegado el día anterior, y me dijiste que nos juntáramos al día siguiente en la mañana… y así lo hicimos, y hablamos como si el año entre medio que desapareciéramos de nuestras vidas y el ahora no hubiera ocurrido, como si los avatares que el destino lanzó a enfrentarnos nunca nos hubieran encontrados, y por unas horas me olvidé de ella, y tu te olvidaste de él. No los mencionamos, ni uno de los dos planteó que había seguido adelante desde ese diciembre, lo ignoramos hasta unos meses después, cuando sencillamente optáramos por desvanecernos de nuevo… y así, al igual que en el comienzo, te convertiste en el gran fantasma de mi vida.

Pasaron los años, ella volvió a mi vida, y por lo que supe él también a la tuya, aunque para ninguno de los dos se trató del amor de la vida, solo gente importante que quedó en el camino. Cuando nos volvimos a encontrar ambos habíamos hallado a las personas más importantes que la vida nos deparara, ambos aprendimos con ellos, ambos sufrimos con ellos; e instintivamente, por ambos nos escudamos el uno en el otro de nuevo. Pero se volvió real, doloroso e intenso, y por mi parte entendí que habías dejado de ser un sueño, te habías vuelto una vía de escape, de evadir responsabilidades. Y por luchar por ello la vida se me desplomó, y de nuevo tomaste la vía de desaparecer, no sin antes discutir.

Han pasado tres años de la última vez que supe de ti, y miro todo cuanto pudo haber sido, sigues estando en mis sueños como algo que añorar, pero estás en mis recuerdos como una vida dolorosa, y en el entretanto el amor de mi vida está entero. Ella siempre temió tu presencia, no porque pasara algo sino porque ella notaba lo que generas en mi, duda, incerteza y por supuesto confusión. Y es loco, que a pesar que no te tengo cerca te añoro, pero no te quiero ver por nada del mundo, y esa confusión me hace entender que te amo, pero en una clase de amor super diferente, tóxico e incierto… eres una de las mujeres más importantes de mi vida, pero no por las mejores razones, y el estar consciente de ello es algo que debo hacer patente para nunca más dejarme intoxicar por la posibilidad que podamos coexistir en paz.

Cuentos patéticos

Goran Y. Lausic King View All →

Profesor de Historia y Ciencias Sociales, egresado el 2008, Magister en Historia. Con un gusto y una formación literaria que se remonta a 1998, año en que desarrollé mi primera novela no publicada, y que no publicaré jamás (no está en condiciones).
Mi primera novel publicada fue A diez pasos a la oscuridad, publicada en Amazon, y me encuentro en etapa de diseño de portada para Página en blanco, mi segunda novela. Mientras escribo historia, novelas y demases, divulgo mi trabajo corto (cuentos y poemas, principalmente), por medio de este espacio en la web.

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