Fabiola

La primera vez que la vi fue un rostro sin nombre, fino, dulce y eterno, se quedó grabado en mi subconsciente al modo que cada noche apareció en mis sueños, siendo que no sabía siquiera como referirme a ella. Le inventé un aroma, imaginé su voz, traté de construir una fantasía que tenía su forma; pero no sabía nada de ella. Pasaron meses en que no la volví a ver, ¿como algo fortuito puede justificadamente convertirse en una constante real? Imposible. Pero me la volví a encontrar, y los suspiros volvieron, aunque lo único que los justificaban era esa construcción ficticia en torno a su nombre; y me puse en la tarea de darle un grado de realidad, y su nombre me puse a indagar. Fabiola se llamaba, y el nombre era mejor de los que alguna vez me puse a inventar, y con ello descubrí que hacía, y la fantasía la doté de capas de realidad.

Inventé una nueva voz, imaginé conversaciones que nunca se sustentaron con una pisca de realidad, la convertí en una idea, una ilusión de la que me terminaría por enamorar. Era la fantasía de la mujer perfecta, físicamente era lo que siempre había imaginado como mi mujer ideal, y acorde con mis fantasías, la doté de características que la convirtieron en el anhelo a alcanzar.

Pasaron años, y no volví a ver a Fabiola. Me enamoré, construí una preciosa relación con una mujer que era de verdad, pero no era ni la sombra de la mujer de mis sueños, esa que tenía nombre y apellido porque se los atribuí a alguien real.

Ayer la conocí de manera oficial, estaba con mi novia en la fiesta de un amigo, y este era amigo de Fabiola. Conversé con ella, con la Cata al lado mío, y no pude disimular la fascinación de descubrir que todo aquello que imaginé eran capaz de su personalidad, en efecto se encontraban en el lugar. Y hubo un instante, un segundo entre que la Cata se fue a la barra a buscar algo de beber que Fabiola me robó un beso furtivo, y me dijo que lo había estado anhelando desde años atrás.  Ahora la tengo en mi cama, no pude evitarlo, el descubrir que ella había fantaseado conmigo desde que la conocí me llevó a la locura misma, terminé con la Cata y en el instante le dije a Fabiola, una perfecta desconocida, que por ella me la iba a jugar. Hicimos el amor de inmediato, sin preámbulo ni nada más, nos sumergimos en la pasión acumulada de tantos años de fantasear, y ahora solo espero no haber cometido un error que no pare de lamentar.

Cuentos patéticos

Goran Y. Lausic King View All →

Profesor de Historia y Ciencias Sociales, egresado el 2008, Magister en Historia. Con un gusto y una formación literaria que se remonta a 1998, año en que desarrollé mi primera novela no publicada, y que no publicaré jamás (no está en condiciones).
Mi primera novel publicada fue A diez pasos a la oscuridad, publicada en Amazon, y me encuentro en etapa de diseño de portada para Página en blanco, mi segunda novela. Mientras escribo historia, novelas y demases, divulgo mi trabajo corto (cuentos y poemas, principalmente), por medio de este espacio en la web.

1 comentario Deja un comentario

  1. Me encanto y sabes es una historia real, y sabes que se llama Fabiola , Yo un provinciano , ella una capitalina. Esa historia es nuestra ya que no la escribi alguien lo hizo por nosotros, si, se que cuando quieres algo y lo deseas tanto ese anhelo se cumple, y todo el universo conspira alrededor, muestra es que tu autor de Fabiola, ella existe, Yo su enamorado existe y Tu estuviste en un momento de chispa , tu imaginación y esa creatividad sexy, la llevaste a escribir. te felicito. Gracias por existir. Aureliano

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