Encuentro casual

No me puedes decir que no pensaste nada, sí pude ver en tus ojos la forma en que me mirabas, como luchabas por contener tus recuerdos, resultando cada uno de tus intentos en un motivo para sentirte sumamente frustrada, y es que lo quieras o no, aquello que pasó entre nosotros es inolvidable, insuperable, ocasionando que siempre estemos clavados entre medio de nuestras ideas, volviendonos siempre en un referente para todo aquel ser nuevo que aparezca. Pero te vi tratar, esforzarte a más no poder, desviando la mirada e intentando no cruzar palabras, incluso evitaste que nuestros cuerpos se acercaran, porque eras muy consciente que tan solo un roce bastaba para que nos desesperáramos ante el momento y nos dejasemos llevar por esos impulsos que buscabas reprimir.

Y por más que tratabas, no podías, y en esas pequeñas lágrimas que se asomaron te comprendí, estabas viviendo una tortura al tenerme frente a ti, y saber que nada podía ser como antes, que en nuestras manos habían objetos que nos ataban, que nos impedían volver al pasado y recuperar lo que alguna vez fuimos. Y te debo confesar que el obstáculo no habría sido problema para mi, la verdad es que no estoy conforme con la vida que escogí, tan solo la tomé porque comprendí que jamás te podría volver a sentir, allí, frente a mi, con tus labios temblorosos a la espera de la próxima vez que los míos se acercasen. La piel se me puso de gallina cuando vi que nuevamente temblabas, ¿acaso las cosas no habían cambiado en absoluto de la última vez que te tuve debajo de mi?

Sonreí, ¿me viste sonreir?, no pude evitarlo, los recuerdos me invadieron de golpe trasladándome a todo ello que fuiste para mi, la motivación que me entregaste, las palabras que no ocupaste, rememoré como solías saber, y entonces no me pude resistir. Y debo decirlo, en todo este tiempo siempre has estado presente alimentando mis sueños y mis fantasías, devolviendome las ganas de trasladarme a tu casa, y golpear tu ventana como solía hacerlo años atrás, donde tu inocentemente te escondías con temor a que alguien nos descubriera, pero en el fondo siempre sabías que querías ser mía, completamente mía. ¿Tienes idea de cuanto desee que nos volviésemos a encontrar? No he conocido hasta el momento otro cuerpo que me produzca esto en mi, que me saque de mis cabales y me invite a abandonar toda racionalidad. No he conocido voz alguna cuyos tonos dijeran exactamente lo opuesto a lo que querías decir, como esa vez que arranque tu ropa con pasión, y tu gritaste no por favor, pero no con desesperación, sino como alguien que me imploraba que le hiciese el amor. Y la verdad es que me encantaba eso que siempre cayeras en lo mismo, que siempre ante cualquiera de nuestros encuentros rompieras en llanto, suplicándome por cada minuto que te hacía esperar.

Que bueno que te he vuelto a encontrar, y fui un idiota al permitir que el tiempo existiera como para que pudieses racionalizar. Era claro que en tus ojos me querías una vez más, que deseabas tenerme completamente encima tuyo otra vez, como aquellos años atrás, antes de ese mal entendido en la cual un policía no entendió la relación que tenemos nosotros dos. Fuiste tan linda al no querer declarar en mi contra… es que la verdad, nunca lo dudé, porque sabías que nada de lo que los otros decían era verdad, ni siquiera aquellos que dijeron que solo me tenías miedo, y que te callabas porque no quería que sufriera nadie más. Aún así, tengo que contarte que el maldito paco pagó por su porfía y por esa estúpida orden de restricción que me puso contra ti, lo hice admitir que lo hizo sin tu consentimiento, y al final se arrepintió de haber arruinado tu vida y el amor que nos teníamos. Fuiste mi primera, la única que se escapó, y he buscado cielo, mar y tierra por volverte a encontrar.

Ayer te tuve frente, y no pude resistirme a la idea de volverte a tocar. Has estado desaparecida de mi vida por mucho tiempo, pero ahora se donde te puedo encontrar, así que considera esta carta un preámbulo, una insinuación de que todo volverá a empezar, y que a partir de ahora las cosas se van a descontrolar.

Cuentos patéticos

Goran Y. Lausic King View All →

Profesor de Historia y Ciencias Sociales, egresado el 2008, Magister en Historia. Con un gusto y una formación literaria que se remonta a 1998, año en que desarrollé mi primera novela no publicada, y que no publicaré jamás (no está en condiciones).
Mi primera novel publicada fue A diez pasos a la oscuridad, publicada en Amazon, y me encuentro en etapa de diseño de portada para Página en blanco, mi segunda novela. Mientras escribo historia, novelas y demases, divulgo mi trabajo corto (cuentos y poemas, principalmente), por medio de este espacio en la web.

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