Atascado en recuerdos

Su nombre no se lo podía quitar de encima, era como si estuviese tatuado en la parte trasera de sus parpados, recordándole su existencia con cada pestañeo que daba; de la misma manera, cada vez que despertaba, su rostro aparecía acompañando los rayos de luz, ocasionando que al despertar lo invada la nostalgia, impidiéndole continuar con normalidad.  Era bastante frustrante el solo hecho de estarlo intentando, el saber que los años juntos fueron en vano, pero que de todos modos quedaron grabados en su piel y que nunca se irían, ni con todo el daño que le terminó causando… aún la anhelaba.

Abría los ojos y sus vestidos aún estaban colgados en el closet, él no los tocaba, eran un vínculo con ella, con su pasado, con su historia, era una manera de recordarle que las había cagado, y que por su culpa lo único valioso que podría conocer se había marchado para no volver. Se culpaba de todo, desde que a ella no le agradaban los desayunos en la cama, hasta que él fue el culpable que ella buscara a alguien más, que las golpizas que recibía eran solo porque se las merecía, porque era un mal novio, y merecía ser tratado como tal. Pero la extrañaba, su vida giraba en torno a ella, y su ausencia solo hacía que el mal en él creciera cada vez más.

Se levantaba de la cama mirando al pasado, recordaba los años que compartieron las duchas, los instantes en que se miraban a los ojos antes de decir buenas noches, las discusiones estúpidas por sobre que veían en la televisión. Recordaba cada momento que pasaron juntos en esa habitación, y cada vez que le hacía le dolía, era revivir sueños y proyectos que nunca más volverían, fantasías que nunca se cumplirían, promesas que quedarían en el aire, ilusiones rotas, pasados ignorados.

Intentó salir de la pieza una vez más, como lo hacía cada mañana, y siempre sin lograr atravesar el umbral; el dolor lo tenía estancado, ya hacía diez años desde que sus vidas acabaran en ese lugar, diez años desde que ella escogiera recorrer ese camino con el hombre que la vino a buscar, ese amor de su adolescencia que nunca superó, y que no pudo considerar que era también el amor de la vida de alguien. Diez años habían pasado desde que le rompieran el corazón, desde que ya no le quedara ni cuerpo ni alma que entregar, desde que la muerte le rebeló que una vida junto a su amada había sido en vano, porque en la muerte ella había preferido a alguien más. La amaba, y no la podría olvidar, pero por siempre seguiría cargando con su pesar.

Cuentos

Goran Y. Lausic King View All →

Profesor de Historia y Ciencias Sociales, egresado el 2008, Magister en Historia. Con un gusto y una formación literaria que se remonta a 1998, año en que desarrollé mi primera novela no publicada, y que no publicaré jamás (no está en condiciones).
Mi primera novel publicada fue A diez pasos a la oscuridad, publicada en Amazon, y me encuentro en etapa de diseño de portada para Página en blanco, mi segunda novela. Mientras escribo historia, novelas y demases, divulgo mi trabajo corto (cuentos y poemas, principalmente), por medio de este espacio en la web.

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