Confuso despertar

Miró por la ventana al despertar y no todo parecía tal cual como lo había dejado antes de cerrar los ojos; el humo inundaba toda la ciudad, el fuego y los escombros decoraban un paisaje que hasta el día anterior desbordaba tranquilidad. El hedor, que por las ranuras de su casa se filtraba, era más fuerte que el más rancio de los vertederos, y la humedad en el aire no hacía otra cosa que intensificar la sensación que allí todo estaba mal. Se vistió de prisa, aunque inconscientemente terminó arreglándose con cuidado, más que nada porque hasta en estas circunstancias primaba su vanidad; bajó las escaleras y abrió el refrigerador en la cocina, pretendiendo tomar desayuno como si nada estuviera pasando… y es que quizás no lo estuviera, que es lo que él pensaba; ya anteriormente su mente le había jugado malas pasadas, ocasionando que a estas alturas él no creyese en lo que huele, siente o ve, solo su audición se ha mantenido siempre fiel a su conciencia, y cómo nada raro había escuchado, nada raro había pasado.

Intentó encender el hervidor de agua, cosa de prepararse un café para afinar sus sentidos; poco le sirvió, el agua dentro del aparato tenía un color rojizo espeso, y era denso como la sangre… ¡Y hasta olía como ello! Asqueado se alejó del hervidor e intentó servirse un vaso de agua de la cañería, encontrándose de nuevo con la desagradable sorpresa. No podía creer que sus sentidos le engañasen así, que ya no le dejaran ni despertar ni desayunar tranquilo, mucho menos intentaría ducharse, pues a pesar de la consciencia de la irrealidad de la situación, la sensación de asco y desagrado era real.

Volvió a su habitación para vestirse, pero lo hizo paranoico buscando algo más que lo pudiera alterar, sin embargo el camino estuvo tranquilo, solamente gobernado por la oscuridad. Se tendió de nuevo en su cama, cerró los ojos y los abrió de vuelta para tratar de ahora realmente despertar… no sirvió, la confusión seguía estando donde la había dejado segundos atrás. Se reincorporó, ya la situación le estaba comenzando a molestar, si anteriormente sus sentidos le habían engañado, nunca lo habían hecho durante tanto tiempo y con tanta intensidad. El miedo comenzó a inundar su cuerpo, las gotas de sudor caían como si se tratase de un manantial. Se vistió.

Convencido que era una ilusión, trató de hacerse la idea que la vida debía continuar, a pesar de lo que viera, oliera, oyera o sintiera. Salió de su casa camino al trabajo, y a medida que caminaba las llamas iluminaban su faz. Escuchaba gritos de desesperación, mujeres que le demandaran que no reflejara tanta calma y tranquilidad, hombres que lo insultaban por no reaccionar, abuelitos que se quejaban porque sus corazones estaban a punto de estallar. Y él caminó. Sabía que nada de eso era real, que sus sentidos lo engañaban una vez más.

Cerró los ojos y respiró profundo. A pesar de la calma, media hora constante era más de lo que podía aguantar; sus demonios lo estaban acosando con fuerza, y eso si que no era natural. Desvió el camino hacia el trabajo, en vez de seguir por el centro de la ciudad, prefirió acercarse a un puente que le podría otorgar algo de paz. Al llegar, este estaba destrozado, partido por un movimiento que no le dejó mantenerse en su lugar; fue entonces que se percató de su entorno, los daños en la ciudad eran iguales como si algo la hubiese azotado sin piedad. ¿Y si no eran sus sentidos los que fallaban? ¿Y si algo había pasado en verdad? ¿Pero qué? ¿Porqué no lo sintió? La duda comenzó a inundarlo, y con ello la desesperación lo terminó por gobernar; agarró la pistola que traía oculta en la cintura, y con un disparo en la sien dejó de dudar.

Cuentos

Goran Y. Lausic King View All →

Profesor de Historia y Ciencias Sociales, egresado el 2008, Magister en Historia. Con un gusto y una formación literaria que se remonta a 1998, año en que desarrollé mi primera novela no publicada, y que no publicaré jamás (no está en condiciones).
Mi primera novel publicada fue A diez pasos a la oscuridad, publicada en Amazon, y me encuentro en etapa de diseño de portada para Página en blanco, mi segunda novela. Mientras escribo historia, novelas y demases, divulgo mi trabajo corto (cuentos y poemas, principalmente), por medio de este espacio en la web.

2 Comentarios Deja un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: