Creencias

La noche le permitía olvidar su dolor, refugiarse en el alcohol, en el humo del tabaco, en la sensación de abandono que mitigaba la culpa. Caminaba de bar en bar a medida que lo echaban de uno y otro lado, su fama era la de buscapleitos, pues entre tanta desesperación terminaba olvidando su identidad, su formación, su creencia en la pasividad del ser humano. Y todo se debió a un desafortunado error, que no fue casual, pero si ocasionó un cambio negativo en su fortuna, donde todo lo que le costó tanto trabajo en conseguir se comenzó a escurrir por sus manos con una atemorizante facilidad. Pero es el precio que debía pagar por haber tratado con esa clase de personas, por haber arriesgado todo en una apuesta que no podía asegurar, por engañar a aquellos que quería haciéndoles creer que todo estaba en calma, que no habían problemas que enfrentar. Pero a la larga era un pésimo mentiroso, su formación le llevaba a creer que en la vida se debía hablar con total honestidad… pero, ¿como se admite que uno se ha equivocado y le ha terminando vendiendo el alma al mismísimo Satanás? Claro, hay que entender que lo anterior es solo una metáfora, un hombre de religión nunca daría ese paso, pero ¿que son los prestamistas, sino los emisarios del mismísimo señor del inframundo?

Aprovechaba su deambular para conocer más, su vocación le había impedido conocer el mundo, y ahora que había caído en desgracia sabía de primera fuente el nivel de dolor que tantos años conoció. Se sintió un hipócrita, que el camino que tantos años siguió disto mucho de ser el correcto. Vago y deambuló de esa manera por muchas noches, y de noche adquiría la fachada que su vida continuaba sin ningún cambio. Seguía yendo a la iglesia todos los días, rezaba en un Dios en el que ya no creía, temía por una muerte incierta, esperaba una salvación que sabía no llegaría.

En una de sus salidas se encontró frente a una luz. Era el ventanal de una iglesia, que desde el interior se iluminaba y que junto al alcohol generaban una visión divina. Él lo consideró una señal de redención, que el camino optado era el adecuado, por lo que continuó con ese ritmo por muchos días. Una noche, en uno de los tantos conflictos que desencadenó en un bar, se encontró frente a frente al cura que presidía las misas a las que asistía. Se dio cuenta que el sacerdote estaba en las mismas, y lo tildó de idiota e hipócrita por sermonear contra ese estilo de vida. Las palabras del religioso fueron las mismas de las de nuestro protagonista, y entre los dos se enfrascaron en una pelea que acabo con ambos sin su vida.

Los titulares a la mañana siguiente no contaban nada de lo que pasó en el bar de la ciudad. A nadie le importa la pelea de un par de religiosos, porque nadie cree con certeza hoy en día. Los fanáticos son ridiculizados, tratados como si fueran solo unos idiotas sin vida, cuando en el fondo, son solo gente a los que les importa de la manera en que se vive la vida.

Cuentos patéticos

Goran Y. Lausic King View All →

Profesor de Historia y Ciencias Sociales, egresado el 2008, Magister en Historia. Con un gusto y una formación literaria que se remonta a 1998, año en que desarrollé mi primera novela no publicada, y que no publicaré jamás (no está en condiciones).
Mi primera novel publicada fue A diez pasos a la oscuridad, publicada en Amazon, y me encuentro en etapa de diseño de portada para Página en blanco, mi segunda novela. Mientras escribo historia, novelas y demases, divulgo mi trabajo corto (cuentos y poemas, principalmente), por medio de este espacio en la web.

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