Viviendo de mentiras

Sabes, pensé que eras mi alma, debo haber estado equivocado, porque no creo que se pueda vivir sin una. Fuiste demasiado importante para mi, tanto que tu reflejo me bastaba para seguir, te debía todo, te daba todo, te creía todo, te soñaba toda. Pensé que éramos felices, mas hoy se cuan equivocado estaba; no puede haber felicidad entre dos personas que se engañan, entre dos almas que no pueden hallar la felicidad la una al lado de la otra, sino que la buscan en otro lugar, en otras mujeres, en otros hombres, en otras vidas, en otras fantasías, en otros deseos, en otras pesadillas.

Éramos felices, tu y yo, eso hasta que tomé la peor decisión de mi vida. Íbamos a ser una familia, disfuncional, pero finalmente una familia, sabía que tendría que lidiar con tus mentiras, así como tu sabías que tendrías que lidiar con las mías, y es que no nos equivocábamos, por eso nos amábamos, sabíamos que ambos éramos completamente imperfectos, mujeriegos ambos, tú decías que eran amigas, yo que no las conocía. No teníamos problema con nuestros juegos, yo sabía que te gustaban las mujeres, tú sabías que yo no había sido fiel en toda mi vida: y no nos importaba. Éramos felices, a nuestra manera, pero no puede haber felicidad entre dos personas que buscan a otros para saciar los vacios de sus vidas.

Recuerdo cuando me arrodillé ante ti en la mesa y te pedí que fueras mía, tus ojos brillaron de completa alegría. Me besaste profundamente, y esa noche compartimos nuestras mentiras, una tercera llego a nuestra cama, y ambos disfrutamos la compañía. Éramos felices, respetándonos a nuestra manera, y jugando a ser la pareja perfecta, pero cuando llegó el momento de pensar en agregar otra boca a nuestra mesa, todo se convirtió en una pesadilla. Traté de enderezarme por el bien de nuestra hija, tú dejaste de ver a otras mujeres por lo mismo, y ambos sabíamos que por primera vez estábamos viviendo una mentira. Pero no podíamos dejar de vivirla, por más miedo que ello nos podría causar, y al momento que tomaste la decisión de acabar con su vida, yo ya estaba acostumbrado a esta nueva mentira. Me quitaste la razón de mi cambio, pero eso nos devolvió la vida… fue solo que no te pude volver a mirar a los ojos de la misma manera, y todo lo que teníamos se fue de inmediato por la cañería.

Cuentos patéticos

Goran Y. Lausic King View All →

Profesor de Historia y Ciencias Sociales, egresado el 2008, Magister en Historia. Con un gusto y una formación literaria que se remonta a 1998, año en que desarrollé mi primera novela no publicada, y que no publicaré jamás (no está en condiciones).
Mi primera novel publicada fue A diez pasos a la oscuridad, publicada en Amazon, y me encuentro en etapa de diseño de portada para Página en blanco, mi segunda novela. Mientras escribo historia, novelas y demases, divulgo mi trabajo corto (cuentos y poemas, principalmente), por medio de este espacio en la web.

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