Despedida

Gonzalo se hallaba sentado en su cama esa noche, con el computador encendido, y una hoja en blanco de Word que esperaba plasmar sus pensamientos. Hacía tres días que estaba pensando en ella, y ahora, mientras escuchaba “hipnotízame” de fobia, quería sacarle algo de provecho a esa nostálgica situación. Se levantó de su cama para mirar por la ventana, y a medida que la abría y permitía al aire tocar su rostro, los recuerdos de Camille empezaban a cobrar vida. Fue hacia el computador y paro el reproductor de audio, y mientras bajaba las escaleras en busca de un cenicero y algo que beber comenzaba a recordar.

No fue hace mucho que esa muchacha entró a su vida, tan solo nueve meses, lo mismo que una madre se demora en dar a luz; y a pesar de no conocerla, la historia entre ellos fue lo suficientemente intensa y frustrante como para dejar marcas en Gonzalo de aquí en adelante. Primero que todo, Camille tenía la misma edad que sus hermanos menores, y eso lo supo el día que le conoció. Para algunos eso podría no ser un impedimento, pero para Gonzalo era lo peor, ya que en su familia siempre adoptó un rol más paternalista, y podría ser que se estuviese fijando en alguien que podría haber sido una ex de alguno de sus hermanos menores. Segundo, Gonzalo no la había visto nunca en su vida, y los dolores sentimentales que había experimentado a lo largo de los años, había hecho que nunca se atreviera a sentir algo por alguien que no conociera, por miedo a que esa persona pudiera herirle tanto como lo hizo Francisca tantos años atrás. Aún así, había algo especial en ella, y Gonzalo dejó detrás sus miedos y sencillamente le hablo. El resultado fue que nació una complicidad espontanea, que ocasionó que la gente que conocía a Gonzalo dudara si en realidad la había conocido recién en esa ocasión.

Gonzalo volvió a su pieza con el cenicero en mano y un vaso de jugo de naranja, buscó en su bolsillo un cigarro, y antes de encenderlo hecho a andar nuevamente el reproductor. Ahora, el tema escogido era “Where did it all go wrong?” de Oasis, y con ello comenzó a trasladar sus recuerdos desde ese genial y extraño comienzo, a la seguidilla de acontecimientos que le llevaron a la decisión de no hablar más con Camille desde hace un mes.

La magia, de hecho, duró varios meses, y a medida que Gonzalo se daba cuenta que realmente estaba sintiendo algo por Camille, una amiga de él, Danielle, le trataba de disuadir de tomar alguna acción respecto a sus sentimientos. Gonzalo le hizo caso, pues las palabras de Danielle venían de la observación, el conocimiento y la intuición, la intuición de una amiga que sabia que Gonzalo siempre buscaba “enamorarse” después de un periodo de dificultad emocional, y el verano que acababa de pasar había sido sentimentalmente particular.

Gonzalo cerró la ventana de Word en su computador y se metió a su cuenta de facebook, allí seleccionó escribir mensaje nuevo, y lo primero que tipio fue el nombre de Camille. Había cambiado de decisión, no iba a escribir un poema anónimo, ni un cuento silencioso, sino que tenia que explicarle a ella el porque del alejamiento repentino.

La segunda mitad del año fue más complicada aún para la historia de los dos, pues a pesar de la ausencia de Danielle para disuadir las acciones de Gonzalo, este entró en una etapa en su vida universitaria llena de actividades y carente de tiempo para generar preocupaciones adicionales. Aún así, no pudo evitar que cada vez que veía a Camille, más se sentía atraído por aquella muchacha, y que a cada rato que pasaba con ella, más quisiera estar a solas para poder decirle lo que pasaba. Pero las palabras de Danielle sembraron dudas en la mente de Gonzalo, y esa declaración tuvo que esperar, definitivamente. Después de un par de semanas, Gonzalo comenzó a experimentar dificultades en la práctica profesional que le llevaron forzosamente a desviar sus prioridades lejos de los asuntos sentimentales. No hubo problemas, fue para mejor pensó él, ya tendré tiempo de arreglar las cosas con ella, era el consuelo que su mente se daba. Pero se equivocó, pues apenas se vio solucionada su dificultad académica, surgió una grave y complicada enfermedad, que enclaustró a Gonzalo por un mes entero. Pasó el tiempo, y los sentimientos nunca desaparecieron, pero cuando volvió Gonzalo a estar en funcionamiento, no pudo hacer nada con ellos, pues todavía se encontraba en una etapa contagiosa de su enfermedad.

Dejando el cigarro en el cenicero, y después de mucho pensar, Gonzalo cerró la ventana del explorador, y tomó su celular. Marcó el número de Camille y esta contestó.

“Hola, no digas nada, hay tanto que tengo que decirte, pero si escucho tu voz, las palabras cambiaran de intencionalidad, y no podré explicar nada de lo que te tengo que contar. Desde que te conocí diste vuelta mi existencia, te convertiste en una anomalía en mis patrones de miedo, amor y autodestrucción; me hiciste mejor persona, me hiciste crecer, me hiciste entregarme a alguien sin querer recibir nada a cambio, y me hiciste sentir único por cada vez que demostrabas por mi preocupación. Te quiero más de lo que he querido tanto, más que aquellas mujeres que por el amor que les profesaba tanto daño me causaron, más que aquella mujer que rompió en mí la ilusión de enamorarme de verdad. Pero a pesar de todo eso, el destino nos ha enviado constantemente una señal, o por lo menos a mí me la envió; no debemos estar juntos, no podemos, fuiste la cura para mi aflicción, pero nunca se concretó la inyección. Te quiero tanto, pero me hace daño tenerte cerca, porque sé que en un mes más me iré, sin saber si vuelvo o no, y si se que tu sentiste algo, o no, ocasionará que yo me vaya sin la tranquilidad necesaria. No podía, sin embargo, quedarme sin que tu lo supieras de mis palabras, que lo escucharas de mi voz, pues te lo debo, hiciste tanto por mi, que es lo menos que te debo”

Cuentos patéticos

Goran Y. Lausic King View All →

Profesor de Historia y Ciencias Sociales, egresado el 2008, Magister en Historia. Con un gusto y una formación literaria que se remonta a 1998, año en que desarrollé mi primera novela no publicada, y que no publicaré jamás (no está en condiciones).
Mi primera novel publicada fue A diez pasos a la oscuridad, publicada en Amazon, y me encuentro en etapa de diseño de portada para Página en blanco, mi segunda novela. Mientras escribo historia, novelas y demases, divulgo mi trabajo corto (cuentos y poemas, principalmente), por medio de este espacio en la web.

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