Cosas del destino

Ellos eran dos seres totalmente normales, vivían su vida como si nada, sin mayor preocupación que el como vestirse y el que comer. Eran jóvenes, si, totalmente de acuerdo, pero eran demasiado despreocupados de todo lo que les pasaba. El hombre, era un romántico fracasado, que por su ilusión de enamorarse había separado su corazón en tantas partes que ya no reconocía lo que era un sentimiento. La mujer, era una fría autosuficiente, incapaz de sentir algo por alguien para no generar algún grado de dependencia. Como ven, nuestros dos protagonistas eran personas sumamente dispares, que no podían diferenciarse más el uno del otro, y que por lo mismo, se veía muy difícil que sus historias pudieran vincularse. Pero hay un punto que jugo un papel muy importante en todo esto, pues ella, a pesar de ser fría y calculadora, era una persona de muy buen trato, dulce y preocupada de sus amigos, y de los amigos de estos. Fue así, por ese detalle que ellos se conocieron, por un amigo en común que necesitaba ayuda, y que por el alma caritativa de cada uno de ellos, tanto él como ella acudieron al llamado.

Cuando ese amigo pegó el llamado, él, que se encontraba a una ciudad de distancia, sintió la necesidad imperiosa de correr a ayudar a su amigo; dejando de paso todo abandonado, trabajo, amigos, e incluso, a la mujer que decía amar entonces. Cuando llegó, su amigo estaba en una situación terrible, le habían detectado una enfermedad terminal, y necesitaba a todos sus amigos cerca para poder despedirse. El problema se complejisaba, pues para comprar medicamentos había vendido absolutamente todo lo que tenia, y ahora, había llegado la gente del banco para echarlo de su casa. ante esta situación, él llevó a su amigo al hotel, y procedió a llamara a todas aquellas personas que lo conocían, para ver, si entre esas almas caritativas hacían que su amigo saliera adelante. Comenzó a llamar, pero a medida que gastaba dinero de su celular se fue percatando que a su amigo pocos amigos le quedaban, y que en este momento de necesidad, él era todo lo que le quedaba; bueno, eso era lo que pensaba hasta que ella le contestó el teléfono, y de inmediato, a pesar de la distancia, consiguió un boleto de avión, por el que en dos días estuvo junto a ellos.

Comenzaron a juntar dinero, primero el suyo, y luego prosiguieron con donaciones, para internar a su amigo en una clínica. Para cuando lo habían conseguido, prosiguieron su campaña para comprarle medicamentos, y así siguieron, hasta que había pasado tanto tiempo, que ambos recibieron llamadas de sus respectivas casas, indicándoles que sus vidas se habían acabado. A él, lo llamaron de su empleo, indicándole que lo habían despedido por el tiempo de ausencia, además, uno de sus amigos de su ciudad le llamó para indicarle que la chica que él decía amar estaba saliendo con su mejor amigo. Para ella las cosas no eran simples tampoco, pues al igual que a él, la despidieron del trabajo, y su novio terminó con ella por teléfono. A pesar del costo, cuando recibieron las llamadas, ambos se miraron y sonrieron, y con la misma actitud que lo venían haciendo prosiguieron a seguir ayudando a su amigo.

Pasó el tiempo, casi un año de hecho, y ese amigo en común sucumbió ante el inevitable desenlace de toda enfermedad terminal. Ahora ellos, que lo habían sacrificado todo para que los últimos meses de ese individuo fueran dignos, se encontraban con la realidad que no tenían nada más, ni siquiera un vinculo entre ellos, pues incluso eso habían perdido. Ahora, sentados en una banca en la ciudad que les quitó a su amigo, se miraron el uno al otro, y tras darse cuenta de lo que habían hecho, se dieron cuenta que lo único que les quedaba era esa desinteresada relación que creció entre ellos, y que sin darse cuenta, se convirtió en mucho más de lo que pudieran explicar.

Dos días después, ambos volvieron a sus respectivas ciudades, y cuando lo hicieron, agarraron el teléfono y se llamaron. Ya no podían pasar más tiempo separados.

Cuentos patéticos

Goran Y. Lausic King View All →

Profesor de Historia y Ciencias Sociales, egresado el 2008, Magister en Historia. Con un gusto y una formación literaria que se remonta a 1998, año en que desarrollé mi primera novela no publicada, y que no publicaré jamás (no está en condiciones).
Mi primera novel publicada fue A diez pasos a la oscuridad, publicada en Amazon, y me encuentro en etapa de diseño de portada para Página en blanco, mi segunda novela. Mientras escribo historia, novelas y demases, divulgo mi trabajo corto (cuentos y poemas, principalmente), por medio de este espacio en la web.

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