Azar

Existen personas que toda su vida han asegurado saber para que estaban destinados; esas personas no suelen ser plenamente felices, pues carecen de la emoción y la sorpresa. Por otro lado, hay quienes pasan dudando acerca de los acontecimientos que acaecerian en su vida si algo courriera de pronto; pasan inmersos ante el miedo de lo desconocido, temerosos de las eventualidades que la vida les puede preparar, y por lo tanto no tienen control alguno sobre su destino y lo dejan todo al azar. Pero también hay algunos como él, aunque son escasos, pero existen. Verán, él era una persona muy extraña, que por alguna razón en particular sabía todo lo que iba a pasar. Andaba para todos lados con lapiz y papel, pues pasaba todo el tiempo calculando todas las posibilidades, y cuando llegaba a los resultados, las metía en su bolsillo y las almacenaba para después. A pesar de que todo el futuro sabía, su filosofía era no escoger el destino en cada día, sino dejarselo todo al azar; una vez al día, despues de despertar, sacaba al azar una de las posibilidades calculadas el día anterior, y en base al resultado vivia su vida.

Una mañana, su labor de adivinación le jugó en contra, pues el resultado de su ritual fue un papelillo que decía claramente “vas a morir”; asustado, intentó burlar al azar sacando un papelillo nuevo “sufrirás un accidente fatal”, y así siguió hasta que no le quedaron papelillos, ni tragicos ni optimistas en su bolsillo. Decidido por no querer acabar con su vida, tomó las medidas pertinentes para no caer ante esa eventualidad. No salió de su casa, por temor a que lo asaltaran o atropellarán; no comió nada, por temor a sufrir alguna alergia o morir envenenado; tan solo se encerró en su casa, y rezó por que todo saliera bien. Con la tensión, optó por tomar un baño, y no consideró que en ese lugar seguro de su propia casa podría estar su perdición. Confiado de que ya había burlado al destino que él mismo se había creado, no se dió cuenta del jabon en el suelo de la tina de baño, por lo que cuando puso un pie dentro, resbaló, se golpeó la cabeza y perdió la conciencia. Pero en su destino no estaba morir en su hogar, pues su esposa que acababa de volver del trabajo lo encontró y lo llevó al hospital. Parecía que había logrado engañar al azar, pero mientras estaba con su señora en la habitación de ese centro asistencial, apareció un hombre con uniforme, un carabinero, y le informó que unos criminales habían ingresado a su casa y se habían llevado absolutamente todo lo que tenían. Angustiado por su mala fortuna, e impactado por la sorpresa, él comenzó a experimentar un fuerte dolor en el pecho, y mientras su esposa desesperada llamaba a un medico, el cerró los ojos y murió.

Cuentos patéticos

Goran Y. Lausic King View All →

Profesor de Historia y Ciencias Sociales, egresado el 2008, Magister en Historia. Con un gusto y una formación literaria que se remonta a 1998, año en que desarrollé mi primera novela no publicada, y que no publicaré jamás (no está en condiciones).
Mi primera novel publicada fue A diez pasos a la oscuridad, publicada en Amazon, y me encuentro en etapa de diseño de portada para Página en blanco, mi segunda novela. Mientras escribo historia, novelas y demases, divulgo mi trabajo corto (cuentos y poemas, principalmente), por medio de este espacio en la web.

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