El que huye

Estaba solo, absolutamente solo. Llovía a más no poder, y yo estaba solo, completamente solo, y a decir verdad, no me importaba, yo deseaba estar solo, por que solo no sufría tanto como lo hacia estando acompañado.

Llovía a cantaros, pero el agua no caía tan solo del cielo, mis ojos provocaban lluvia, estaba llorando, y a mi no me importaba por que estaba completamente solo. Estando solo, nada me importaba, y aun así lloraba, me arrinconaba en un pequeño lugar y lloraba, y eso que nada me importaba. Iba caminando solo, y ella iba frente mío, e iba con él. Yo los miraba y me acordaba de cuanto la quise, pero ya no me importaba, fui yo el imbecil que escogió estar solo. ¿Y por que lo hice?, ¿Por qué decidí estar solo?; simplemente por que me aburrí, cada vez que estaba con ella me molestaba porque alguien más la miraba, cada vez que un amigo mío se acercaba a conversar con ella, yo me iba a los golpes; y así fue que me fui quedando solo, absolutamente solo, nadie me toleraba, nadie me aceptaba y a mi no me importaba, deseaba poder llorar solo.

Y luego de un mes de quedarme solo, ya no me importaba nada, ni siquiera estar solo; pero esta estupidez es periódica, un día solo quieres estar solo, y al instante extrañas todo lo que te rodeaba, y lo encuentro absurdo, pues quien decidió estar solo fui yo, así que no debía llorar por sentirme solo, debía ser consecuente, por más que sufriese, por más que llorara no podía sentirme mal por eso, fue mi decisión, y yo no podía causarme el dolor que le cause a ella.

Y ahora me pregunto: ¿Por qué tan imbecil?, ella me amaba y yo a ella, ¿Por qué la trate así?, y la única respuesta que he encontrado hasta el día de hoy es que yo quería estar solo, absolutamente solo, sin ella, sin mis supuestos amigos, sin mis hermanos, incluso sin mis padres. Y como quería alejarme de todo, opte por lo fácil, desaparecí, me mande a cambiar, durante un par de años junté mi plata, y me fui del país; y allí lejos estuve años, hasta que me aburrí de estar tan solo, y volví, y para sorpresa mía, seguía solo: mis padres se habían muerto, mis hermanos ya no vivían acá, de mis amigos no me acordaba, y solo me quedaba alguien a quien no había podido encontrar: a ella.

Entonces decidí buscarla, por que ya estaba muy aburrido de estar solo, de llorar solo, y a ella todavía la amaba, la busque por toda la ciudad, la busque incluso en el cementerio (no se porque pensé que ella sin mi se habría muerto), pero no busque jamás en el registro civil, y cuando se me ocurrió, la encontré.

Y adivinen que: se casó, y tan solo dos años después que yo desaparecí. No me importó, igual la busque y la encontré, pero no deje que ella me viera, pues cuando la busque en el cementerio no la encontré a ella, me encontré a mi.
Me dieron por muerto, todos me dieron por muerto, todos menos yo, y eso que yo no me sentía tan solo para considerarme muerto, pero lo estaba, lo abandone todo, y ellos rápidamente me abandonaron a mi.

Cuentos patéticos

Goran Y. Lausic King View All →

Profesor de Historia y Ciencias Sociales, egresado el 2008, Magister en Historia. Con un gusto y una formación literaria que se remonta a 1998, año en que desarrollé mi primera novela no publicada, y que no publicaré jamás (no está en condiciones).
Mi primera novel publicada fue A diez pasos a la oscuridad, publicada en Amazon, y me encuentro en etapa de diseño de portada para Página en blanco, mi segunda novela. Mientras escribo historia, novelas y demases, divulgo mi trabajo corto (cuentos y poemas, principalmente), por medio de este espacio en la web.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: