Condena

Hoy me senté frente a una pared, una pared en blanco, una pared sin nada, y recordé que no me queda tiempo aquí, y es que sé que hoy muero, lo se, de una forma u otra mi vida va a terminar. Me van a asesinar, ya lo se, pero no me puedo quejar pues yo les provoque, y ante tal provocación ellos respondieron, y no puedo alegar pues ellos me advirtieron: “no te metas con ellos”, y ¿qué hice yo?, maté a uno de sus asociados, me encargue de terminar con la vida de uno de esos demonios. Pero ahora que lo pienso, me equivoque, que mal, que error que cometí, y eso que dudé por que recordé que yo fui uno de ellos, y realmente sé que duro es matar a un hermano, pero hay un motivo que todo lo puede realizar, que hasta lo imposible uno podría realizar, y es que por plata todo se puede.

Ayer fue mi juicio, había harta gente sentada frente a mi, y no me quisieron escuchar, no pude defenderme ante ellos que solo escuchaban lo que ese otro les decía, pero no puedo alegar, no debo alegar, debo conformarme y recibir mi condena, y cuando la escucho no me inmuto, pena de muerte inmediata fue la sentencia, y entonces me percato que todo se acabo ya no podré volver a ser quién soy, no podré volver a realizar ninguna de las actividades que me encanta hacer, no podré volver a decidir quien vive y quien muere, ya no podré volver a jugar a ser Dios.

Han pasado diez días desde que dieron la sentencia, y no lo comprendo, este planeta está de cabeza, todo lo que yo tenia por obvio ya no ocurre, y me agobia, me deprime y me preocupa, se suponía que yo lo controlo todo, que yo decido que es lo que pasa, se supone que yo soy quién dirige, y que no debería aparecer nadie que me cuestione, pero aun así, ese alguien existe y me hace entender que debo pagar por mis decisiones, aunque yo no haya establecido el precio. Odio que todo tenga un precio, y un precio que otro haya impuesto, odio todo eso, y más que todo esto odio lo que me puso en esta situación: odio a mi victima, odio a mi asesino y sobre todo me odio a mi mismo.

Ese día iba caminando a mi casa, y pensaba que acababa de herir a quién amo, y me torturaba el hecho, pues lo maté, lo asesiné, pero no físicamente, el ya no existe; pero no está muerto, simplemente se fue, pero otro ocupó su lugar, y todo cambió, y todo por mi culpa, los otros no me van a perdonar, y el remordimiento me abruma, por que no soporto la cantidad, y por eso lo maté, por eso me maté y ahora me arrepiento, el ejecutor no puede tomar este cuerpo, es inmoral, y por eso debo afrontar ese juicio, por eso me voy a volver a matar, pero ¿qué pasara después?…

…Lo maté, y no tengo porque culparme, solo seguía ordenes superiores, yo no fui el asesino, pero…yo lo ejecute, murió en mis manos, y ¿por qué?, si el murió, entonces yo también debo morir, hice lo mismo que él… me llaman a juicio, debo asistir, he matado a alguien, ¿qué demonios me pasara a mi?

Cuentos patéticos

Goran Y. Lausic King View All →

Profesor de Historia y Ciencias Sociales, egresado el 2008, Magister en Historia. Con un gusto y una formación literaria que se remonta a 1998, año en que desarrollé mi primera novela no publicada, y que no publicaré jamás (no está en condiciones).
Mi primera novel publicada fue A diez pasos a la oscuridad, publicada en Amazon, y me encuentro en etapa de diseño de portada para Página en blanco, mi segunda novela. Mientras escribo historia, novelas y demases, divulgo mi trabajo corto (cuentos y poemas, principalmente), por medio de este espacio en la web.

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